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Monthly Archives: junio 2017

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¡A la calle por Justicia!

AASP con QDLR

Ayudando Argentina Sin Permiso con Que Devuelvan Lo Robado

 

“No tuerzas el derecho; no hagas acepción de personas, ni tomes soborno; porque el soborno ciega los ojos de los sabios, y pervierte las palabras de los justos. La justicia, la justicia seguirás, para que vivas y heredes la tierra que Jehová tu Dios te da” (Deuteronomio.16.19-20).

 

 

Como sociedad nos hemos hundido en una inmunda y maloliente ciénaga moral de la que todos, por acción u omisión, somos culpables, claro que en diferente grado. Resulta incomparable la responsabilidad que le cabe a quien entrega su documento de identidad -que permitirá el robo de su voto- a cambio de dádivas para poder simplemente alimentar a su familia, y la del empresario que paga una coima -que siempre cargará al precio del contrato- para obtener ventajas indebidas o la del funcionario que la recibe.

 

También somos culpables quienes aceptamos mansamente que todo esto continúe ocurriendo en nuestro país, mientras miramos indiferentes cómo continúan en libertad tantos personajes acusados de delitos no excarcelables, comprometidos por infinidad de pruebas que intentan adulterar, exhiben impúdicamente sus riquezas mal habidas y se ríen a carcajadas de sus conciudadanos, a muchos de los cuales han llevado a la pobreza más extrema con sus latrocinios.

 

La reciente muerte de Aldo Ducler ha hecho revivir la memoria de los monumentales desfalcos de los que hemos sido objeto: YPF, los fondos de Santa Cruz, IBM, Siemens, Skanska, Sueños Compartidos, trenes, aviones, gasoductos, centrales nucleares, represas, puentes, caminos, viviendas, escuelas, hospitales, hoteles, cloacas, agua potable, Ciccone, PAMI, IOMA, ANSES, AFJP’s, indemnizaciones a terroristas, remedios “truchos”, universidades, pesca, oro, el Instituto del Cine, contratos de dólar futuro, Odebrecht. British Petroleum y miles de etcéteras.

 

Sólo la decisión de Néstor Kirchner, explicada hace muchísimos años por tantos analistas (incluyendo a quien esto escribe) de robarse el 25% de la petrolera fue la causa mayor de nuestros males, comenzando por la inflación y el gigantesco déficit público. La caída en la producción y en la prospección de hidrocarburos obligó a la masiva importación de gas (otro brutal negociado) y se llevó las pocas reservas del Banco Central que se habían salvado de la depredación.

 

Los ciudadanos hemos permitido calladamente que, desde hace décadas, quienes deben administrar justicia en nuestro país sean elegidos por favores del poder de turno, y los jueces los devuelven con el permanente “cajoneo” de las causas que le resultan sensibles. Como verdaderas aves de presa, se han posado en el tejado de Comodoro Py y, desde allí, husmean el aire pútrido en busca de nuevas víctimas mientras protegen a los depredadores.

 

Pero no se trata sólo del fuero federal; los males afectan también a la Justicia ordinaria, como lo prueba el avance de la inseguridad cotidiana, sobre todo en los conurbanos de todo el país. Violadores, asesinos, narcotraficantes campean a sus anchas y se llevan la vida de hombres, mujeres y niños, en crímenes cada vez más violentos y salvajes.

 

Por delitos infinitamente menos graves que los comprobadamente cometidos por Cristina, Máximo y Florencia Kirchner, Lázaro Báez y sus hijos, Amado Boudou y sus testaferros, las hijas del “Bombón” Mercado, Julio de Vido, Cristóbal López y De Souza, Insfrán, Fellner, Alperovich, Capitanich, Aníbal Fernández, los Eskenazi, Ferreyra y Electroingeniería, y tantos otros, nuestras cárceles están repletas de presos; sin embargo, estos figurones, directamente responsables de la miseria que afecta a más del 30% de los argentinos y de la muerte por inanición de tantos chicos, disfrutan de una libertad que ya se ha transformado en un cachetazo en la cara de la sociedad entera.

 

Por eso -no por venganza sino por legítima defensadebemos convertir el viento, que sin duda ha borneado, en un fuerte huracán que barra, de una buena vez, con tantos magistrados indignos de ocupar sus cargos y purifique el fétido olor que emana de nuestros tribunales. Cuando digo que debemos hacerlo en defensa propia, no me refiero sólo a impedir que estos malandras continúen decidiendo sobre nuestra libertad, nuestra honra y nuestro patrimonio, sino también a la necesidad que, como país, tenemos de contar con un Poder Judicial serio, preparado, independiente y rápido.

 

Porque está visto que, hasta que ese verdadero milagro se produzca, no podemos esperar que llegue a nuestras playas el aluvión de inversiones, siempre anunciado y nunca concretado. Sin él, no nos resultará posible convertirnos en un país desarrollado y próspero, condenándonos a subsistir en esta insignificancia que tantos esfuerzos nos costó conseguir.

 

Es cierto que, desde diciembre de 2015, el gobierno de Cambiemos nos ha reinsertado en la vidriera global, y hemos visto por aquí a los máximos líderes mundiales mientras, a la vez, Mauricio Macri ha visitado a las naciones más importantes; se han firmado centenares de acuerdos bilaterales, pero no se concretarán mientras los potenciales inversores, sean propios o extraños, no confíen en que, en caso de conflicto, nuestros jueces fallarán conforme a derecho y no, como sucede hoy, según sus propios intereses o los de sus mandantes políticos o empresariales. Usted mismo, querido lector, ¿pondría un dólar en un país cuyo Congreso dicta leyes, y el Poder Judicial las aplica, con efecto retroactivo?

 

Un pequeño paréntesis: no puedo imaginar a Mauricio Macri en actos de homenaje a los asesinos “malos” de Manchester, Londres, Paris, Niza, Nueva York, Orlando, Bogotá, San Sebastián o Madrid y, por eso, me parece insólito que el protocolo oficial argentino haya llevado a Angela Merkel, Barak Obama y François Hollande, entre otros, a visitar el “Parque de la Memoria-Tuerta” y llorar por los terroristas “buenos”, tan premiados ellos con cargos y dólares.

 

Porque no debemos olvidar, por ejemplo, que una bomba de Montoneros, en el comedor de una dependencia policial, mató a 23 personas e hirió a más de 60, o que otra, colocada en un avión por el ERP, asesinó a decenas de gendarmes. Y tampoco debemos hacerlo con las más de 17000 víctimas civiles de esos mismos “jóvenes idealistas”, que nunca fueron siquiera reconocidas por el Estado. ¿A qué extremos de hipocresía nos llevará el discurso “políticamente correcto”?

 

Para regresar a la necesidad de contar con un Poder Judicial como Dios manda, insisto en que la ciudadanía debe tomar el problema entre sus manos, como lo hace día a día en Venezuela y Brasil, pese a que esas verdaderas multitudes han obtenido tan disímiles respuestas. Basta recordar que un Juez federal con asiento en Curitiba, Estado de Paraná, se ha convertido en la figura pública más popular entre nuestros vecinos, que están dispuestos a blindarlo frente a los avances de los poderosos.

 

No esperemos que nuestros ¿honorables? legisladores asuman como propia esa tarea porque, si lo hicieran, muchos de ellos mismos terminarían presos, ya que han convertido al Congreso en un verdadero aguantadero, como lo demuestra la desesperada lucha por integrar las listas partidarias en pos de fueros, cuyo verdadero objetivo también hemos deformado.

 

La semana pasada propuse a mis colegas que asumieran la heroica actitud de denunciar a los jueces y fiscales que incurran en faltas graves en el ejercicio de sus magistraturas, aunque aclaré que no tenía demasiada confianza en la aceptación de esa sugerencia. También propuse, y hoy insisto, que todos los ciudadanos, en una concentración tan masiva como fue la del 1° de abril y replicada en todo el país, manifestáramos pacíficamente nuestro hartazgo.

 

No permitamos más que cuatro o cinco cretinos, hijos de mala madre, hipotequen nuestro futuro y el de nuestros descendientes. Salgamos a gritar, bien fuerte y remedando a Gabriel Celaya, “¡A la calle!, que ya es hora de pasearnos a cuerpo y mostrar que, pues vivimos, anunciamos algo nuevo”.

(Nota del Editor de este Blog desde Chicago):  

   

 Es hora de escuchar una y otra vez, al levantarnos y al fin de cada dia. la Imperiosa DEMANDA del …   “AZORADO ESPANOL” … que nos sigue ROGANDO que despertemos para volver a ser lo que NUNCA dejamos de ser : “ARGENTINOS POR NACIMIENTO y aun despues de muertos… y que hagamos lo que en este Mundo somos LOS UNICOS CAPACES DE HACER CON EXITO…

A Z O R A D O 

A Z O R A D O 

A   Z   O   R   A   D   O 

 

Bs.As., 10 Jun 17

 

Enrique Guillermo Avogadro

Abogado
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“Debería haber un día -sólo uno- en que se abra la temporada de caza de congresistas”. Will Rogers

 

Repulsión y Solución

A más de dos años de la muerte del Fiscal Alberto Nisman, de la que aún no sabemos siquiera cómo se produjo, un nuevo enigma surgió el jueves en Buenos Aires con el sospechoso deceso del financista Aldo Ducler, casualmente también a dos días de haber formulado una muy grave denuncia contra los Kirchner y su entorno.

 

El problema principal que afecta a nuestro país es la inexistencia de una Justicia independiente, seria, eficaz y rápida. Y lo sostengo porque no hay un potencial inversor en el mundo, sea argentino o extranjero, que esté dispuesto a traer un solo dólar a la Argentina y someter sus intereses particulares a la decisión de nuestros jueces; la mayor prueba de ello es que, en los más que escasos contratos que se han firmado, se acuerda la jurisdicción de otros países, en general Estados Unidos y Gran Bretaña, para dirimir los conflictos. ¿Se acuerda del famoso Juez Griesa?

 

Aquí no se ha producido una situación similar a la de Brasil, donde la Justicia, innegablemente por la extrema presión de la muchedumbres en las calles, ha vuelto a ser eficaz y recuperado un enorme crédito social, a fuerza de investigar y llevar a la cárcel a funcionarios, políticos y empresarios que aún detentan poder, y qué decir de quienes ya lo perdieron.

 

El asco hizo que cerrara mi nota anterior con una frase premonitoria, referida a la actuación del Consejo de la Magistratura frente al Juez Eduardo Freiler: “si lo salva, como hiciera tantas veces con Norberto Oyarbide, el organismo se habrá cubierto de oprobio una vez más, y los ciudadanos de a pie sabremos que la Argentina ya no tiene futuro alguno”.

 

Jorge Candis resolvió retirar su apoyo al comienzo del proceso de remoción al corrupto integrante de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional Federal, enriquecido inexplicablemente durante muchos años y acreedor de innumerables favores hechos al kirchnerismo a través de sus sentencias. El representante de los académicos se sumó así a los siete votos seguros -sobre los dieciséis totales- con que contaba Cristina Fernández en el organismo que debiera controlar la conducta de los magistrados nacionales y sancionar o destituir a los delincuentes.

 

  El resto de esa infame recua está encabezado por Gabriela Velázquez, una Juez laboral que, hace no mucho tiempo, fue ponderada por la ex Presidente como una de sus piezas claves en el andamiaje judicial que montara con su famosa Justicia Legítima, casi tanto como Alejandra ¡Giles! Carbó, la Procuradora General de la Nación, tan sospechada de robar y tan difícil de remover.

 

El fracaso del Consejo (o el triunfo de la dupla Cristina/Freiler) es, ni más ni menos, que la punta de un ovillo que confirma que aquí la ciudadanía se encuentra inerme frente a la gigantesca corrupción judicial y que todos continuaremos sometidos, en cuanto a nuestra libertad, honra y patrimonio, a las decisiones de magistrados sin escrúpulos que no nos juzgarán con arreglo a la ley sino a sus propios intereses, sean éstos políticos (sirviendo a los autores del zafarrancho saqueador y persiguiendo a quienes actúen en contra) o simplemente crematísticos, para seguir comprando mansiones, yates, caballos de carrera y autos de colección.

 

Todo eso seguirá sucediendo mientras no se retrotraiga la composición del Consejo a aquélla instituida en 1994 y que el kirchnerismo alterara para dar mayor participación a la política, a través de los senadores y diputados, en desmedro de los jueces y de los abogados, rompiendo el equilibrio que la Constitución procuraba. Pero para que ese cambio se produzca se requiere de una ley del Congreso, sancionada por mayorías especiales en ambas cámaras, algo imposible de obtener por la calaña de nuestros congresistas. Cambiemos se encuentra en minoría, situación que no se modificará con las elecciones de octubre, aunque el oficialismo obtuviera un resonante triunfo.

 

La convocatoria por parte del Poder Ejecutivo a una consulta popular, creada por el artículo 40 de la Constitución y utilizada por Raúl Alfonsín para terminar con los problemas limítrofes con Chile, no resulta aplicable en este caso, porque el Consejo de la Magistratura está expresamente excluido, como los impuestos, de los alcances de ese recurso democrático.

 

Una breve digresión: ése -la consulta popular- es el mecanismo que reiteradamente he propuesto al Gobierno para terminar con el tema de los militares-presos políticos. Sí, como creo, la sociedad está harta de la vocinglería y los histéricos aullidos de los pseudo organismos de derechos humanos, que sólo buscan la venganza y la destrucción final de las fuerzas armadas, Mauricio Macri obtendría el respaldo enormemente mayoritario que, según parece, le resulta necesario para enfrentarlos, a pesar de las abundantes pruebas de la comisión de innumerables delitos por parte de esas organizaciones, confesamente subversivas.

 

Regresando al tema de la Justicia, o de la falta de ella, creo que el tajo al nudo gordiano ante el que estamos detenidos lo debe dar toda la ciudadanía, como sucede en Brasil, gritando todos los días en las calles que estamos hartos, que no soportamos más seguir siendo esclavos -con impuestos que se han convertido en una verdadera confiscación- para que políticos ladrones y sus socios empresarios sean cada vez más ricos.

 

Pero en especial debemos ser nosotros, los abogados, quienes nos paremos de manos frente a los magistrados deshonestos. Cada vez que un expediente en los que intervengamos caiga en manos de un juez afectado por serias acusaciones de corrupción, debemos recusarlo invocando su falta de idoneidad moral para ejercer su cargo. Además, debemos tener el coraje de denunciar penalmente el frecuente pedido de coimas o favores. No sé cuántos de mis colegas estarán dispuestos a seguir esta sugerencia, porque es innegable que conlleva importantes riesgos personales atacar a una corporación tan fuerte y cerrada como la judicial.

 

Para concluir, respondo a quienes tanto lo han preguntado:       el Juez Martínez di Giorgi rechazó hoy la denuncia que yo formulara contra Hebe de Bonafini, Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, Centro de Estudios Legales y Sociales, H.I.J.O.S., La Cámpora, Kolina y otros por incitación a la violencia, intimidación pública, apología del crimen y atentado contra el orden constitucional por sus dichos en la Plaza de Mayo el 24 de marzo. Hizo suyo el dictamen del Fiscal, quien dijo que no existía delito porque “las expresiones sometidas a investigación se encuentran protegidas por el derecho a la libertad de expresión”.

¡Verdaderamente notable!, y así nos va.

Bs.As., 3 Jun 17

Enrique Guillermo Avogadro

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