Solo el Articulo 29 puede controlar a Los Infames Traidores a La Patria

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Alfredo Nobre Leitedom 28/08
Alfredo Nobre Leite (marimba37@outlook.com)

LA PERLA NEGRA: LA FARSANTE  AUDIENCIA EN CÓRDOBA EN EL QUE EL ANCIANO GENERAL MÉNENDEZ DE 89 AÑOS RECIBIÓ LA 11ª CONDENA A PRISIÓN (CÓMO SI NO FUERA SUFICIENTE UNA)  PERPETUA, SEGÚN EL SIGUIENTE RELATO (RECORDEMOS QUE A ASESINOS, PELIGROSOS DELINCUENTES Y PERVERTIDOS LES CONCEDEN PRISIONES DOMICILIARIAS A LOS 70 AÑOS, Y NO A QUIEN LUCHÓ POR DIOS Y LA PATRIA, QUE ESTÁ CONDENADO A MUERTE, AUNQUE LO PROHÍBA EL ART. 18 DE LA CONSTITUCIÓN NACIONAL).

POR FAVOR DIVULGAR,

ALFREDO NOBRE LEITE

Enviado: domingo, 28 de agosto de 2016 02:39 a.m. Asunto: La Perla Negra

Enviado: sábado, 27 de agosto de 2016 09:32 p.m.Asunto: La Perla Negra

LA PERLA NEGRA

(Crónica tras las bambalinas del relato oficial)

El día 25 de agosto de este año  se leyó en Córdoba una sentencia escrita largo tiempo atrás, desde el primer minuto de los cuatro años que duró la farsa judicial denominada  Megacausa La Perla.
Simples ciudadanos, en forma individual o por agrupaciones, decidimos acompañar a los presos políticos que estaban siendo juzgados. Miembros de AFYAPPA, de  Justicia y Concordia y el Grl Miguel Giuliano presidente del foro de Generales retirados viajamos desde Buenos Aires. Otros como en el caso de Luz García Hamilton y Yetel Menéndez  desde Tucumán. Veteranos de Malvinas vinieron de Rosario o Salta.
Nos acreditamos un mes antes, por medio de los defensores de algunos imputados, para poder estar presentes el día de la sentencia.
Sin embargo, pese a que fuimos temprano esa mañana, nuestra “acreditación” no aparecía.
Nos informaron que no podíamos ingresar a la sala de audiencias y que, en un plazo perentorio, debíamos abandonar el edificio de tribunales porque estaba “blindado”. Pedimos hablar con alguien, ser acreditados, esto, aquello.
 

Subimos para hablar con un funcionario, bajamos para hablar con otro. Pedimos hablar con el Secretario del Tribunal. Nos acompañaron a hablar con Pablo Urrets Zavalía, un pelele soberbio  de cara naranja por la cama solar y apellido ilustre que nos mostró una serie de listas. Decía que no estábamos y que no había forma de entrar. No escuchó nuestras razones, que nos habíamos acreditado, que veníamos de Buenos Aires sólo para este juicio, que muchos imputados no tenían familiares que hubieran podido venir y que podíamos conseguir su autorización y hasta su firma para ingresar en nombre de ellos. No, no, no y no. La lista la había tenido que reescribir hasta el día anterior porque funcionarios como el vicegobernador confirmaron a último momento. “Ah! Entonces por eso nos sacaron de la lista, le dieron nuestro lugar a esos funcionarios”. Silencio. Le dijimos que íbamos a entrar de todas formas, que íbamos a ingresar en la fila del público general pero que estábamos con Cecilia Pando y que si alguien la agredía o había incidentes, sería su responsabilidad. No le importó nada, se sonrío,  creo que hasta disfrutó esa miserable cuota de poder que mencionaba San Martín respecto de los soberbios.  Le prometimos que íbamos a ingresar, de una forma u otra.

Bajamos, subimos, nos perdimos en un edificio laberíntico. Nos empezaron a poner límites, que acá no, que bajen para allá, que en este piso no, vayan a hall de entrada, que tienen cinco minutos para desalojar el edificio… Por otro lado la defensoría mandó una nueva lista, que llegaba, que no llegaba, que nos echaban, que no nos íbamos. Estuvimos cerca de dos horas en ese tironeo.
Luz García Hamilton también se había acreditado pero en su caso como periodista. Tampoco salía acreditada. Del otro lado, los miembros y amigos de las “orgas” de DDHH entraban por decenas, sin acreditación, les faltaba gente y dejaban entrar a cualquiera.
Cuando nos obligaron a dejar el edificio fuimos, como habíamos prometido, a hacer la cola con el público general. Vino la policía asustada “no, ustedes no pueden estar con el público general, puede haber incidentes”. Nos prometieron ingresar si salíamos de la cola “vayan a la posta 1”. Allí fuimos, no aparecía la lista, que ya venía, que no venía. Entonces, el líder de una “orga” de DDHH  cuchicheó algo con la que controlaba esa entrada, Inés llegó a escuchar “que entren de a cinco, aunque no estén acreditados”. Comenzaron a ingresar ante nuestra indignación. Nos metimos junto con ellos,  sólo detectaron a Inés y la siguieron. Al alcanzarla “¡vos no estás acreditada!” ; “ellos tampoco” le contestó y se quedó. Subimos por una escalera, nos perdimos, la otra Inés se cayó. Llegamos a una sala extensa llena de gente, muchos con micrófonos y cámaras de fotos. Eran periodistas. ¿Será la sala de periodistas?

Pensamos que sí, en eso nos dimos cuenta de que no era la sala de periodistas sino el hall previo a la sala de audiencias cuya puerta estaba fuertemente custodiada.

Pensamos que eso era lo más lejos que podríamos llegar. Nadie nos reconoció ni nos detectó. Ni siquiera a Cecilia Pando que es la más conocida. Planeábamos quedarnos allí toda la lectura de la sentencia porque, al menos, la veríamos por pantalla gigante.
En eso llegó Estela de Carlotto y antes de que pudiéramos reaccionar Cecilia se dirigió a ella y le pidió en alta voz que defienda la verdad completa, que recuerde a las otras víctimas. El periodismo escuchó gritos, se acercó y captó el momento. Carlotto dijo que sus hijos eran las víctimas y Cecilia le retrucó que no eran víctimas ni jóvenes idealistas, que eran terroristas. Nos colgamos los carteles con los rostros de las víctimas del terrorismo.
El periodismo le hizo notas, confirmamos la forma de actuar de algunos  operadores  que se hacen pasar por periodistas, atacaban, agredían, repetían consignas. No preguntaban sino que afirmaban sus consignas. Estos operadores están para controlar a sus supuestos colegas y bajar línea. Igual contestamos, mostramos los carteles. Algún operador le gritó a Cecilia “¡sos una provocadora!”. Típica acusación genérica cuando no tienen de qué acusar. Empezaron: “treinta mil compañeros detenidos- desaparecidos!” y se contestaban: “ PRE-SEN-TE”.  Repetían: “treinta mil…” y entonces Cecilia gritó “Coronel Argentino del Valle Larrabure!” “PRE-SEN-TE”  contestamos. “Cristina Viola… PRE-SEN-TE!” Y una a una las víctimas del terrorismo. Se quedaron un poco sorprendidos y peor cuando uno ensayó un insulto:“TORTURADORES” y el corito de autómatas respondió “¡PRE-SEN-TE!”. Se dieron cuenta del pifie  y avergonzados  no hablaron más. Nos quedamos allí y vino un policía “a ver… las que están con Pando…”. Pensamos que nos iban a echar pero no, nos condujeron a la sala de audiencias bajo  la firme promesa de comportarnos durante la lectura. “Si” dijimos “durante la lectura”. Supongo que pensaron que haríamos menos escándalo en la sala de audiencias.
Llegó Schiaretti pomposamente  para hacerse notar . Le había dado asueto a la administración pública y a los colegios el día libre para que fueran a la sentencia.
Antes de la lectura de sentencia rezamos una oración. María tenía a la Virgen de la Eucaristía en sus brazos.

Ingresaron los jueces y un ujier gritó “¡de pie!”. Mis compañeras, las que pudieron ingresar, tuvieron un momento de vacilación. Ponerse de pie… quedarse sentadas… unas se pararon y se volvieron a sentar. Otras se pararon sin vacilar por respeto a la institución justicia. Yo las comprendo, la institución es respetable pero yo no me puse de pie, aun a riesgo de que me expulsaran de la sala. No siento respeto por esos jueces y la institución justicia no son los monigotes bien vestidos que ingresaron en esa sala.

Estuvimos todo el tiempo sobrecustodiadas, mujeres policías, personas de civil, hombres y mujeres, uno o dos por cada una de nosotras. Desplegamos los carteles, querían que los bajemos “que ellos bajen sus carteles entonces”. Cecilia tenía un cartel que decía “NUNCA MÁS terroristas y Montoneros”. Una pañueluda se acercó y le dijo a una mujer policía que tenía que hacer que Cecilia baje el cartel. La policía le contestó  que su función no era controlar lo que dicen los carteles.
Entraron los periodistas por tandas para fotografiar a los que iban a ser condenados. El último acto de escarnio. El My Barreiro dio vuelta la cara para no salir en la foto. Mirta Anton hizo lo mismo. Tienen cientos de fotos de ellos pero dieron esa pequeña batalla para demostrar su negativa a participar del circo. En una de esas tandas entró Luz García Hamilton. “Quién es esa?” se preguntaban entre ellos, no están acostumbrados a periodistas que no sean de izquierda.
La lectura fue lo de siempre, perpetuas para todos y todas, hasta para Mirta Antón que tenía 19 años cuando ocurrieron los hechos que le atribuyen. Los jueces hicieron bien la tarea, estaba el gobernador y la prensa, no podían defraudar.

Terminó la lectura y Cecilia Pando se paró de repente “Nunca más terroristas en la Argentina!” llegó a decir y los que estaban de civil la agarraron con violencia del cuello y la tiraron al suelo como si llevara una bomba. Nos agarraron a todas, a mí me tironeaban de un brazo, a Ana la tomaron con fuerza de los dos brazos. Fue bastante violento pero estábamos pasadas de indignación y peleamos, gritamos.

Cecilia se liberó, se incorporó y desplegó un cartel con la bandera Argentina y la Virgen de la Eucaristía. No llegó a desplegarlo que se lo rompieron a tirones los civiles de custodia. Los policías casi no se metieron, podría decir que en cierta forma nos querían proteger de esos civiles que, después supimos, eran la custodia del gobernador.

“Se van a tener que ir” nos anunciaron. Como si no lo supiéramos. Pero lo gracioso es que no podían sacarnos por la salida tradicional porque estaba colmada de gente sino que tuvieron que sacarnos por alcaidía, por donde salen y entran los imputados. El juzgado es, en toda su acepción, un escenario teatral en donde los actores salen y entran entre bambalinas que se encuentran tras el escenario. Nos convertimos en actrices de esa representación y nos llevaron por todo el recorrido largo hasta el escenario. Si lo hubiéramos planeado no podía haber salido mejor. En su afán por escondernos nos sentaron al final del salón y para sacarnos debíamos recorrer todo el perímetro. Tuvimos mucho tiempo para manifestar nuestra posición sobre el juicio, sobre los “caretas” que venían a sacarse la foto de los Derechos Humanos, sobre el gobernador. Cecilia gritó “Schiaretti ¿qué hacés acá?¿ por qué no vas a hacer las cloacas?” los custodios de civil estaban para proteger al gobernador y no podían callarla. “Te vamos a tener que llevar presa porque agrediste al gobernador” le dijeron para que se calle. Cecilia seguía. María estaba desbordada. Los autómatas gritaban “a donde vayan los iremos a buscar” y María les respondía “vení ahora! Acá!” “Carlotto sos una conchuda!” “Acá tienen sus derechos humanos” y les tiró como si fueran papelitos del mundial unos dólares de utilería. Cecilia les tiró los dólares a los jueces;  se sobresaltaron, pensaron que eran algún objeto contundente. El recorrido desde el fondo del salón hasta el escenario teatral fue largo así que les gritamos toda clase de cosas. Nos pusimos las naricitas de payaso que habíamos llevado y gritábamos que todo esto era un circo, que de juicio no tenía nada. Finalmente pasamos junto al secretario de cara naranja y apellido ilustre. Yo, con una sonrisa triunfante le dije “¿viste que entramos igual? A nosotras no nos para nadie”. Estaba sorprendido  sin capacidad de reacción. Entramos por las bambalinas del escenario teatral y tras de nosotras los acusados que se sumaron al fervor de nuestra manifestación gritando su propia indignación.
Los pudimos visitar en un cuartito minúsculo. Para nuestra sorpresa no se encontraban abatidos, todo lo contrario, estaban sonrientes y felices. Nos dijeron que les habíamos dado una alegría muy grande con este escándalo, todos comentaban esto o aquello, que fulanita se pasó con tal cosa, o menganita tal otra. Se sintieron defendidos y reivindicados. Hubo lágrimas de emoción, gratitud y abrazos cariñosos.  Nos encontramos con viejos amigos, presos durante años, conocimos a familiares con quienes tenemos contacto por correo. Cambiamos teléfonos, direcciones, invitaciones. Fue casi un festejo.
Si pudimos darles alegría a nuestros presos políticos, aunque sólo fuera por un momento, todo el esfuerzo valió la pena.
HASTA TODOS LIBRES.


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PatAgonica

Soy el Dr. Gastón Alejandro Saint Martin (ARDMS. RVT. RPVI eligible, MD. CCPM). Medico patagónico; me gradué en la UNBA (Universidad Nacional de Buenos Aires, en 1961) Recién graduado y casado fui a hacer mi entrenamiento en la Universidad de Louisville, (UdeL) Kentucky, USA, la mas antigua Universidad Municipal de La Unión; pobre, pero de excelente nivel académico; con una pequeña escuela de medicina. Louisville está en la margen izquierda del rio Ohio (afluente del Mississippi) Elegí a UdeL por estar entre los rio Ohio y Tennessee, que era la zona mas subdesarrollada de La Unión, (cuna de los "Hillbillies") montañeses pobres, poco ilustrados, casi analfabetos pero gente honrada, noble y muy trabajadora; donde era de esperar encontrar problemas de patología medica y socio económicos similares a los de la población rural patagónica indigente. Los médicos residentes de la Universidad de Louisville atendíamos al Louisville General Hospital y al Children’s Hospital of Louisville. Finalizado mi entrenamiento, y al tener yo visa de emigrante, me pude quedar en USA, donde los abogados jueces y los médicos con residencias de entrenamiento completas, teníamos un brillante futuro económico, estabilidad y brillo social. La tentación para quedarse fue muy grande, pero cumplimos mi plan regresando a casa; Argentina (No a Buenos. Aires.) sino a La Patagonia (Gral. Roca, Rio Negro), donde trabajé intensamente, no solo en medicina asistencial sino en política. Para el inicio, recluté un pequeño grupo de médicos argentinos jóvenes entrenados en USA y Canadá con quienes creamos al Instituto Medico del Comahue, el pequeño hospital austral privado pionero en medicina asistencial moderna. Construimos el edificio por esfuerzo propio, y por administración, con la dirección técnica de mi padre (Ingeniero Prospero Saint Martin). Tuvimos muchos éxitos y fracasos. Nos integramos al Colegio Medico de General Roca, donde fui el primer organizador de la primer biblioteca medica patagónica. De nuestros Colegas Veteranos aprendimos la Filosofía Ético Moral Medica Hipocrática) y a ser médicos humanistas, antes que corporativos." Allí, practicando, aprendimos las normas básicas de cortesía entre colegas y pacientes. No fue fácil la convivencia y el pasaje armonico de lo (clásico) antiguo a lo (bueno) moderno, pero ¡lo logramos ... y muy Bien! En el ano 2000/2002 La Anarquía establecida Argentina desde el 10 de Septiembre de 1930 estalló y ya “no pude tolerar al criminal anárquico mamarracho republicano Argentino" que culminó con el "Robo Legalizado" (Google "The Legalized Theft" by Steve Hanke - CATO Instituto and/or Johns Hopkins economist) Como muchos de los argentinos ordenados, responsables, con importante capital de trabajo sin deudas, con algunos ahorros PERDIMOS TODO! Yo no perdí mis edificios, mi casa, mi Consultorio Radiológico) ni mi costoso instrumental diagnostico pero al quedar fuera de corporaciones medicas-hospitalarias corruptas, y fuera de los canales de facturación y cobro ... me encontré despojado de uno de los derechos humanos mas importantes “EL DERECHO A TRABAJAR” , del que depende mi “DERECHO A LA PROPIEDAD” y derecho a de “VIVIR en LIBERTAD” como me de la gana y sin pedir nada a nadie (¡LIBRE ALBEDRIO!) Por ello decidimos volver (ya estando jubilados) por segunda vez a USA. Hoy tengo otra residencia legal en Chicago (Oak Park, 60301) Mi mentor (en USA y Argentina) ha sido el Dr. Rene Favaloro (pionero del bypass coronario), con quien (cada uno por su lado) hemos compartido los mismos dilemas, para decidir volver, y para adaptarnos a esta ANARQUÍA Argentina (ver www.29deJulio.wordpress.com ) – La ANARQUÍA en la que cayó La Republica Argentina el 10 de Septiembre de 1930, fue causado por errores garrafales del GOBIERNO DE LOS ESTADOS UNIDOS DE NORTEAMÉRICA. (Presidente Herbert Hoover (POTUS 31) ...MAS... errores garrafales en la "ACORDADA UNÁNIME de LA TOTALIDAD DE LOS JUECES DE LA CORTE DE JUSTICIA ARGENTINA" ...MAS... errores garrafales del Gobierno del Reino Unido de Gran Bretaña (UK) ...MAS... el error de un soldadito con grado de General y cáncer de estomago Gral. Félix Uriburo) que no se atrevio a desobedecer al Jefe de su jefe cuando le ordenaron "violar a La Constitucio ... "en nombre de ella??) y asi TODOS ELLOS JUNTOS, en un contubernio internacional, por primera vez en la historia de La Republica Argentina depusieron a un Presidente Constitucional, (Presidente Hipólito Yrigoyen) electo dos veces (en periodos NO consecutivos), por el voto popular, y depuesto con la absurda e ignorante excusa (si no fue mentirosa) de ser "ser viejo e inoperante..."

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