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Esto me lo envió Roberto Eláskar desde Argentina (roberto.elaskar@gmail.com) Lo publica Gastón Saint Martin desde Chicago (gsaintmartin@hotmail.com ) – Aclaro que el agregado al titilo:  “Politizar La Historia es una Estupidez” es mío, no del Sr. Eláskar.

La Política es necesaria, pero está llena de pequeñas necedades, egoísmos, ambiciones personales que con el pasar del tiempo (o de la distancia) pierden importancia. Los acontecimientos humanos (sobre todo los sociales) necesitan al menos 50 años para que el tiempo “filtre los detalles sin importancia”.   Un buen historiador tiene la capacidad (no muy común) de detectar y describir -para que todos podamos comprender- los hechos  “que hicieron historia,  pues cambiaron el curso de los acontecimientos…” – Roberto Eláskar tiene razón cuando dice: “La Historia no puede manipularse a gusto de una tendencia…” Yo solo cambiaria la palabra: puede por “debe“. En realidad si se puede pero NO ES HISTORIA, la destruye y convierte en “POLITICA” con todos sus defectos y ninguna de sus virtudes; La Historia son HECHOS ocurridos, fueron lo que son, lo importante es NO alterarlos con fines presentes (Eso es “MENTIR”, no un simple “error”. Errar no es tan malo (La Humanidad ha progresado “errando” (método del “intento y error…” pero mentir es indefendiblemente malo, en vez de avanzar nos lleva para atrás, a REPETIR UNA Y OTRA VEZ LOS MISMOS ERRORES.

Historia Argentina

La Historia no puede manipularse a gusto de una tendencia. La historia fue lo que fué, nos guste o no. Este sitio pretende corregir con verdades la ola “revisionista” que aspira a darnos una “nueva historia”.

VIERNES, 27 DE JULIO DE 2012

El Busto que quería Bustos. Nota 1

EL BUSTO QUE QUERÍA BUSTOS. NOTA I
Una publicación del 29-6-2012 en La Voz del Interior firmada por el prestigioso historiador  Prudencio Bustos Argañaráz y titulado sarcásticamente “La Guerra que trajo Paz” merece algunos comentarios en honor a la verdad histórica y a la dignidad de José María Paz.
Hiere la delicadeza de los afectos patrióticos de cualquier cordobés, la Imprudencia con que Prudencio usa adjetivos, descalificando al héroe de la independencia y de la guerra del Brasil, tan solo para elevar la consideración de Bustos a supuesto hombre de la civilización y la democracia.
Adjetivos como “envidioso”, “celoso”, “de odio mortal”, “resentido”,  “conspirador”, “animadversión”, “descortés”, “golpista”, “rencoroso”… etc., manchan el artículo de tan prestigioso historiador y literato cordobés.
No se comprende que extraño poder tendría el autor para poder internarse en la conciencia de Paz y descubrir tremendas pasiones… como no sea que admitamos que se trata de una interpretación personal de los hechos y las vidas de los patriotas de nuestra historia.

Las disquisiciones

Dice P. Bustos (en adelante y para diferenciarlo de su pariente J.B. Bustos, “el autor”) en su artículo que “José María Paz nació en Córdoba y vivió aquí hasta los 20 años. Pasó la mayor parte de su vida guerreando” como si se tratara de un mero revoltoso que no tenía otra cosa que hacer de su vida que andar camorreando por allí como un mero mercenario.
Omite el autor aclarar a los lectores que José María Paz, siendo un brillante estudiante universitario, abandonó a los 20 años de edad los claustros para sacrificar su vida en las guerras por la independencia de la Provincias Unidas, guerra en las que sirvió bajo las órdenes del General Manual Belgrano y en las que arriesgó permanentemente su vida brindando importantes servicios a la causa de la independencia.
Esta “abreviación” que del prócer se hace, reduce alegremente una vida dedicada a la lucha por la libertad de las Provincia Unidas en más de 100 combates y batallas librados en lejanas tierras.
Esta alegre “simplificación” que del héroe de las guerras de la independencia hace el autor, intentando borrar de un plumazo toda una trayectoria dedicada a la lucha por la libertad, se debe a que, justamente la supuesta “victima” de Paz (J.B. Bustos), no participó en NINGUNA de las más de 120 batallas que se dieron en las campañas del Ejército del Alto Perú, siendo que tenía grado militar, pertenecía al ejército, y tenía edad mayor para hacerlo.
Tan solo digamos que en la batalla de Tucumán, Paz, con 21 años, tiene su bautismo de fuego mientras que J.B. Bustos, de 33 años y luego de conspirar en Buenos Aires contra la Sociedad Patriotica, se dedicaba simiplemente al comercio…
El ascenso que hoy pretenden algunos políticos e historiadores otorgar a Bustos y otros personajes, elevándolos al grado de “héroes de la independencia”, a más de ser una farsa, solo satisface las necesidades políticas y revisionistas de aquellos, encumbrando arbitrariamente a personajes, que si bien fueron partícipes de nuestra historia en diversas calidades patrióticas, nunca tuvieron el grado absurdo con que hoy pretenden ornamentarlos.
Tampoco aclara el historiador que el “guerrear” de Paz fue fundamental para  la libertad de Uruguay en la guerra contra el Brasil, una de las más importantes provincias de las Provincias Unidas… mientras Bustos yacía cómodamente instalado en la gobernación de Córdoba y con el Ejército del Norte sirviéndole de policía.
Mas adelante en su artículo dice que Paz estaba celoso, envidioso por haber sido nombrado Bustos gobernador luego de la sublevación de Arequito, y para afianzar su interpretación psicológica del estado de ánimo de Paz, cita a Vicente Fidel López, historiador que el mismo autor descalifica en su obra “Luces y Sombras de Mayo”, haciendo una cita parcial de López: “el rabioso despecho del coronel Paz”.
Que dijo realmente Vicente F. López?
Con motivo de la recepción que Córdoba hizo al sublevado Ejército del Norte, dice López: “Todos á una endiosaron su persona (la de Bustos) con festejos y espectáculos que llegaron al colmo de lo ridículo. Comparsas de señoritas principales en trajes de “Famasn coq” clarín y alas de mariposas unas, en disfraz de ninfas y de musas otras, entraron en el salón donde Bustos se exhibía; y al coronarlo de laureles y olivos le recitaban loas en verso y discursos de clásica prosopopeya, á la faz del populacho encantado y absorto también delante del grotesco figurón. Bien se comprende … y el rabioso despecho del coronel Paz.”. Y agrega López respecto de Bustos que “… la ambición y la ocasión lo pusieron en el declive del atentado que debía darle el gobierno absoluto y militar de su provincia.”
Claramente justifica V. F. López la rabia que debe haber sentido Paz al ver el “endiosamiento” de la persona de Bustos y el “colmo de la ridiculez” en que se encontraba todo un ejército en operaciones, sublevado por Bustos para no meterse en guerras civiles y defender nuestras fronteras en el Alto Perú…
Esto se llama, como gusta decir a los políticos de hoy “sacar de contexto” al autor…!

La traición de Bustos por su Busto

Dice correctamente el autor en su artículo que “a fines de 1819, el director José Rondeau convocó a los ejércitos de los Andes y del Norte a bajar a Buenos Aires para combatir a sus adversarios internos. San Martín desoyó la orden, en desacuerdo con abandonar la guerra de la independencia en beneficio de la civil” y que “enconcordancia con esa actitud, en el Ejército del Norte se produjo, el 8 de enero de 1820, un levantamiento capitaneado por el jefe de Estado Mayor, coronel mayor Juan Bautista Bustos”; dejando al lector sin ninguna explicación de cómo J.B. Bustos, en cambio de seguir el ejemplo de San Martín, pasa en tan solo 2 meses de jefe del levantamiento a gobernador de Córdoba…
¿Cómo llega el Coronel Mayor Bustos, tan solo en 2 meses, de ser el Jefe de Estado Mayor del Ejército Auxiliar del Perú (2do en mando) a Gobernador de Córdoba?
¿Era un político o un militar?
El Coronel Mayor Juan Bautista Bustos, Jefe E.M.G. del Ejército del Norte, termina traicionando a todos, especialmente a sus camaradas de armas (Paz incluido) y hasta al propio Estanislao López y Rondeau, cuando en carta a ambos les dice, justificando su sublevación, que “las armas de la Patria, distraídas del todo de su objeto principal, ya no se empleaban sino en derramar sangre de sus conciudadanos, de los mismos cuyo sudor y trabajo les aseguraba la subsistencia.“.
También traiciona a José María Paz, cuando queriendo saber de que se trataba el movimiento que encabezaba Bustos este le informa que “tan solo se proponía separarse de la cuestión civil y regresar a nuestras fronteras amenazadas por los enemigos de la independencia”…
Impresiones totalmente coincidentes con lo manifestado por Gregorio Araoz de La Madrid, quien en sus memorias dice que al solicitarle  el General Francisco Fernández de la Cruz una explicación a Bustos, recibe la siguiente respuesta de este: “que aquellos cuerpos no seguirían haciendo la guerra civil, y que se separaban del ejército”. No le aclaró que, en realidad, lo que quería era el apoyo de las armas para salirse con la gobernación de Córdoba…
Recordemos las palabras del jefe derrocado por Bustos, el General Cruz, cuando haciéndole entrega de todo el ejército sublevado le hace notar que deberá Bustos responder a la Nación del destino que le diera al otrora heroico Ejército del Norte, puesto que “decía Bustos que el objeto de la revolución era sólo el de atender a guardar las provincias contra el ejército español, y dejar de hacernos la guerra unos contra otros”. Mentiras.
Ni los historiadores ni Bustos, han respondido hasta hoy de cómo vino a perderse el Ejercito Auxiliar del Perú, en operaciones, transformándose en un mero soporte policial para la primera gobernación de este Coronel, tan solo 2 meses después de haberlo sublevado con embustera promesa.
Develada la felonía de Bustos haciéndose nombrar gobernador de Córdoba, era lógico que sus camaradas de armas, incluido Paz, se preguntaran si habían apoyado a Bustos en su sublevación para que se estacione cómodamente en Córdoba, “coronado de laureles” o para que convocara a congresos, o para que se pusiera a guerrear con Carrera y Pancho Ramírez… lo que justamente querían evitar con Arequito…!
Inútil resultó entonces que intentara Bustos sobornar a Paz ascendiéndolo a Coronel.
No necesitaba José María un ascenso fundado en una sublevación, ni menos aún ser cómplice de Bustos, cuando lo esperaban los galardones de Coronel en el campo de batalla de Ituzaingó 7 años adelante!
¿Quien era el pícaro de Bustos, que no había derramado ni una gota de su sangre en las guerras de la independencia, para ascender a Paz y mantenerlo estacionado en Córdoba, en un ejército secuestrado de sus objetivos?
Cuando Bustos vio que no había forma de contener a Paz como “jefe de policía” del gobierno, porque en eso se había transformado el ejército Auxiliar del Perú, lo desterró de la provincia dándole la extravagante orden de “incorporarse al Ejército Auxiliar del Perú”, el mismo que Bustos mantenía bajo sus ordenes en la provincia.
El Busto: La primera “Gobernación” de Bustos
Dice el autor que Bustos fue “elegido gobernador de la provincia, en la primera elección de la historia argentina realizada mediante el voto universal y obligatorio de todo hombre mayor de 20 años.”.
El coronel Bustos, al igual que José Javier Díaz, su antecesor, fue electo Gobernador Intendente por la Legislatura, es decir, fue electo por el Cabildo. Posteriormente el nuevo gobernador disolvería todos los cabildos de la provincia.
Es bueno recordar la cronología para percibir la situación:
  • 1820, Enero 8: Bustos subleva el ejército en Arequito
  • 1820, Enero 19: José Javier Díaz es electo Gobernador por la Legislatura (Cabildo)
  • 1820, Marzo 19: José Javier Díaz renuncia a la Gobernación al llegar el Ejército del Norte a Córdoba.
  • 1820, Marzo 21: Bustos electo Gobernador por la Legislatura (Cabildo)
Ni fue voto universal, ni fue la primera elección democrática directa.
Ese honor de ser elegido por primera vez por el “pueblo”, fue de José Javier Díaz, dado que hasta entonces los gobernadores eran designados por Buenos Aires.

Las “ambiciones de Paz” de ser Gobernador

Nos relata el autor que Paz pensaba de si mismo que él debió haber sido electo gobernador. Desconocemos que extraño poder pudiera tener el autor para penetrar los sentimientos de Paz en aquel momento…
Lo que es cierto es que Bustos era el comandante en jefe, tenía 41 años de edad y era Coronel, mientras que José María tenía tan solo 29 años y era comandante. Todos los que hemos leído a Paz sabemos de su humildad y de sus pocas aspiraciones políticas para creernos que con 29 años y siendo un comandante de escuadrón pudiera a aspirar a ser elegido Gobernador de Córdoba. Tanto porque no le hubiera correspondido como porque el objetivo de la sublevación no fué desatar una “interna” para ver quién sería el gobernador.
Menos aun cuando protestaba junto con toda la oficialidad de que volver a defender nuestras fronteras en el Alto Perú fue el único motivo de la sublevación. Nos dice J.M. Paz en sus memorias, recordando aquella época que “al menos éste fue el sentimiento general de los revolucionarios de Arequito: si sus votos se vieron después frustrados fue efecto de las circunstancias y mas que todo de Bustos, que sólo tenía en vista el gobierno de Córdoba, del que se apoderó para estacionarse definitivamente”.
Era lógico, entonces, su frustración y el fiasco que todos se llevaron con Bustos.

La primera constitución de Córdoba

A este afán que vivimos hoy de “inventar próceres” que sirvan a la nueva ola revisionista de nuestro país, se suma el autor cuando pretende calificar de republicano y constitucional la gobernación de Bustos, impuesta por la presión y poder que le daban el ser jefe del Ejército.
Sino, ¿como se explica que, sin pertenecer a partido político alguno, sin haber tenido participación en ningún hecho heroico, o no, en la guerra que en ese momento se libraba en todo el continente sudamericano, saliera de un golpe electo gobernador de Córdoba, como no fuera por la presión que le daba el Ejército a su mando?
Veamos:
La primera constitución de la provincia de Córdoba data del año 1855.
Bustos creó un “Reglamento Provisorio para el régimen y administración de Córdoba” en 1821, es decir, después de ser electo gobernador “republicanamente” como dice el autor.
Dicho “reglamento”, que prohibía la relección del gobernador, fue el antecedente del primer “Código Constitucional Provisorio de la Provincia de Córdoba” en 1847, y luego de la constitución definitiva en 1855.
Todo esto afianza la verdad de que Bustos fue electo gobernador por el Cabildo y no bajo una constitución republicana como pretende el autor.

Primer gobernador de Córdoba electo por el Pueblo

Puede considerarse como el primer Gobernador de Córdoba electo por el pueblo a José Javier Díaz, patriota desde 1810, quien, aunque no lo menciona, fue el fundador del Partido Federal de Córdoba, allá por 1814 o 1815.
Fue Gobernador intendente de Córdoba del Tucumán (1814 a 1816) nombrado por el Directorio, luego primer gobernador electo por el pueblo (Cabildo), ejerce entre el 19 de enero de 1820 y el 19 de marzo de 1820, fecha en que renuncia ante la presencia de Bustos y su Ejército del Norte.
Recordemos que cuando en Córdoba se supo de la Sublevación de Arequito, el Gobernador Castro (puesto por Buenos Aires) renunció y entonces la legislatura (Cabildo) eligió al federal José Javier Díaz como nuevo gobernador.
Dice José María Paz en sus memorias que “… desde que supo Bustos en el camino a Córdoba la elección de gobernador, la desaprobó quejándose de que no se lo había consultado y dando a conocer desde entonces que deseaba para si el gobierno de la provincia”.
Finalmente y ya que el autor cita a Vicente F. López, también lo haremos nosotros acá, cuando bautiza a Bustos como “el primer mandón con charreteras y entorchados de oro” en referencia al “nuevo gobernador”.
Roberto Eláskar  –  roberto.elaskar@gmail.com

VIERNES, 16 DE DICIEMBRE DE 2011

Diálogo cara a cara…2

La hermosa y creativa publicación de Esteban Domina, hombre que ha contribuido profusamente al conocimiento de nuestra historia, de un supuesto diálogo entre Bustos y Paz, divulgado en La Voz del Interior el 13-11-2011 (cuyo texto original adjunto al pié), y el relativo conocimiento que tengo sobre nuestra historia en general, y sobre la del Gral. José María Paz en particular; me ha movido a disentir respecto de las respuestas que el Gral. Paz hubiera dado en el ficticio diálogo entre ambos próceres.
Con la finalidad de ser lo más riguroso posible, imagino seguidamente como hubiera sido dicho diálogo, empleando exclusivamente conceptos textuales sacados de las Memorias Póstumas del Gral. José María Paz, en cuyo caso las mismas van en este color e ITALIC.
Lo que no está en ITALIC va por mi cuenta.
Para no dejar sin respuesta al Gral. Bustos, también he intentado imaginar cuales hubieran sido, honestamente, las suyas para cada una de Paz.
También he intentado seguir el “hilo” de la conversación planteada por el Dr. Esteban Domina.

MARTES, 6 DE DICIEMBRE DE 2011

Mamarracho de un Decreto

La reciente creación del “Instituto Nacional de Revisionismo Histórico Argentino e Iberoamericano “Manuel Dorrego” según el Decreto Nº 1.880/2011 – Secretaría de Cultura, institucionaliza un organismo del estado para dedicarlo a quienes, según el poder ejecutivo, “no han recibido el reconocimiento adecuado en un ámbito institucional de carácter académico”.
Palabras del General Iriarte, héroe de la Guerra contra el Imperio del Brasil, contemporáneo de Dorrego:
“Nadie ignora que en estos pueblos nuevos se fabrican con facilidad las mas encumbradas reputaciones. Hay avidez de crear hombres grandes para satisfacer el amor propio nacional que carece del alimento prestigioso y fascinador de las viejas tradiciones. Estas es una de las razones por que la historia y, sobretodo la contemporánea, es tan a menudo embustera”
Tomo 2, Pág. 18, Memorias del General Iriarte, Cia. General Fabril Editora, Bs.As. 1962
 “… la historia se nutre del pasado y éste lo adulteran los contemporáneos”
Tomo 2, Pág. 19, misma obra.
Dice el decreto que “se ha elegido la figura del Gobernador Manuel Dorrego como símbolo de esta iniciativa” y apela al cargo menos trascendente que tuviera Dorrego (Gobernador), soslayando su heroica participación como guerrero de la independencia, hasta que su insubordinación terminó por restarle al Ejército del Norte uno de sus más valientes soldados. Esta pérdida, cuyo único culpable era Dorrego mismo, hizo lamentar a Belgrano cuando dijo que “si hubiera estado Dorrego no habríamos perdido en Vilcapugio ni Ayohuma…”.
La irresponsabilidad de su indisciplina le restó un triunfo a la patria.
E invoca las atribuciones constitucionales del PEN (Artículo 99, inciso 1, de la Constitución Nacional).
Que dice dicho artículo?
“Art. 99.- El presidente de la Nación tiene las siguientes atribuciones: Es el jefe supremo de la Nación, jefe del gobierno y responsable político de la administración general del país.”
Y se olvida del inciso 2, del mismo artículo que dice “Expide las instrucciones y reglamentos que sean necesarios para la ejecución de las leyes de la Nación, cuidando de no alterar su espíritu con excepciones reglamentarias.”
¿Qué tiene que ver “administrar el país” con crear un organismo estatal para estudiar y promover a un listado de personas (con apellido y nombre) y que supuestamente están olvidadas por la historia?
¿Y que de las otras personas que no figuran en la lista del PEN y que han sido héroes olvidados de nuestra independencia?
¿Quién recuerda a, por ejemplo, Mariano GómezSantiago AlbarracínJuan Bautista SalazarTomás de IriarteFederico BrandsenJosé SuperíAlejandro HerediaCornelio ZelayaCarlos Forest, y tantos otros miles de titanes que no tienen ni siquiera una plaza con su nombre?
Wilfredo, te invito que busques en “Google” o cualquier otro buscador información de cualquier tipo sobre estos personajes… Te llevarás una sorpresa!
“cuya finalidad primordial será el estudio, la ponderación y la enseñanza de la vida y obra de las personalidades de nuestra historia y de la Historia Iberoamericana, que obligan a revisar el lugar y el sentido que les fuera adjudicado por la historia oficial, escrita por los vencedores de las guerras civiles del siglo XIX.”
¿Y cuál es la “historia oficial”? ¿Existe una historia distinta a la historia misma?
¿Y quiénes fueron los vencedores de las guerras civiles, sino RosasLópezQuiroga,Urquiza y demás?
También subraya el decreto que el instituto se abocará al estudio de quienes “defendieron el ideario nacional y popular ante el embate liberal y extranjerizante” confundiendo al público con la palabra “LIBERAL” como si se tratara de las corrientes económicas neo-liberales del siglo XX y XXI.
“Liberal”, en el siglo XIX, eran las personas que luchaban por la LIBERTAD, la DEMOCRACIA, y la INDEPENDENCIA de las nacientes naciones latinoamericanas.
Los “liberales” de Latinoamérica en el siglo XIX luchaban por el desarrollo de las libertades individuales, el establecimiento de un Estado de Derecho, donde todas las personas sean iguales ante la ley, sin privilegios ni distinciones, el acatamiento a un marco mínimo de leyes que resguarde las libertades de las personas.
El liberalismo surgió de la lucha contra el absolutismo e inspiró en parte la organización del Estado de Derecho con poderes limitados y sometido a una constitución.
¿Y quiénes son los pensadores del “embate liberal” del siglo XIX y que atacaron a los defensores del “ideario nacional y popular”? Los filósofos Montesquieu, Voltaire, Rousseau, José Martí… Los políticos Benjamín Franklin, Thomas Jefferson, Francisco de Miranda, Benito Juárez, Juan Bautista Alberdi, Domingo Faustino Sarmiento, etc.
Características del Liberalismo Hispanoamericano en el Siglo XIX.
Mario A. Pozas, abogado y catedrático universitario, aspirante al Doctorado en Filosofía Iberoamericana (UCA), Master en Administración y Dirección de Empresas (UCA), estudios de Magíster en Derecho Internacional y Económico (U. de Chile), formación superior en Derecho de Integración (Escuela Judicial, Barcelona) y Licenciado en Ciencias Jurídicas (UCA), dice:
 “… las características políticas más importantes y que modificaron la semblanza institucional del continente radican en las características del liberalismo hispanoamericano del siglo XIX: su republicanismo, constitucionalismo, secularismo y en su aspiración hacia la unidad hispanoamericana”
Y explica:
“- REPUBLICANISMO:
los americanos liberales ondeaban la bandera del republicanismo. Así, pues, en el centro del espíritu del Nuevo Mundo, que inspira a sus instituciones libres y las esperanzas del nuevo hombre, se hallaba la República.
La República, entendida como una forma de limitar el poder absoluto, así como una distribución de funciones y competencias, con un conjunto de pesos y contrapesos, que pusiera fin a las formas despóticas del ejercicio del poder, era un rasgo que enfrentaba a los liberales con los conservadores.
– CONSTITUCIONALISMO:
Se ha llegado a sostener que un elemento significativo de la herencia liberal de América Latina era el entusiasmo por los sistemas constitucionales… entendido básicamente como un código de leyes escritas y concebidas racionalmente para distribuir el poder político de manera eficaz y garantizar la libertad individua” (Bethel, 6)
El constitucionalismo liberal tiene por finalidad primordial limitar la autoridad por medio de la instauración de barreras jurídicas contra el “despotismo” que se asociaba al régimen colonial.
– SUPREMACÍA DEL ESTADO SECULAR:
Este aspecto era, sin lugar a dudas, uno de los elementos diferenciadores más importantes entre los liberales y conservadores de la época.
Para los liberales, el Estado moderno, formado por individuos libres, iguales ante la ley y sin restricciones en la búsqueda de su propio interés ilustrado, debía ser un Estado secular. De tal suerte que como ciudadanos su lealtad era a la nación y la ley, no a la iglesia u otros entes corporativos.
– ASPIRACIÓN HACIA LA UNIDAD HISPANOAMERICANA:
es el liberalismo donde se encuentran los mayores esfuerzos por la unidad latinoamericana, especialmente en su tendencia democrática liberal y burgués-urbana de las emergentes clases medias, que retoma los ideales bolivarianos. Este es el caso del latinoamericanismo propuesto por el argentino Juan Bautista Alberdi (Santana, 34).
– ANTECEDENTES DEL LIBERALISMO HISPANOAMERICANO
Autores como Juan Jacobo Rousseau, el abate Pradt, el Barón de Montesquieu, Voltaire, Paine, Hume y Jeremías Benthan, eran leídos y conocidos en la región, a la vez que doctrinas tales como las del pacto social, la soberanía popular, la división de poderes, los derechos naturales, el poder constituyente y la teoría de la representatividad estaban difundidas entre los intelectuales y políticos de la época pre independentista y formaban la corriente liberal latinoamericana (García Laguardia, 11).”
– LIBERALISMO LIBERTARIO:
El liberalismo estuvo asociado principalmente a la ruptura con los lazos políticos y económicos con la península Ibérica. Para los criollos, la libertad era sinónimo de independencia.”
Mas adelante traza el autor una notable tabla comparativa entre el Liberalismo y el Conservadorismo de aquella época. IMPERDIBLE!
Características generales en Latinoamérica luego de las guerras de la independencia
LIBERALISMO
CONSERVADORISMO
– Estaba representado por sectores sociales emergentes: burguesía agrícola, bajo clero, mandos medios y bajos del ejército.
– Estaba representado por la tradicional aristocracia terrateniente, el alto clero y las altas jerarquías del ejército.
– En general, optaban por formas federales de organizar territorialmente el Estado.
– Se inclinaban por el centralismo en el ejercicio del poder político, como remanente de la tradición monárquica.
– Proponían la abolición de privilegios.
– Proponían la consolidación o profundización de los privilegios heredados de la Colonia.
– Proponían la supremacía de la autoridad civil y la secularización de la sociedad, así como la separación entre Iglesia y Estado, en sus vertientes más radicales eran profundamente anticlericales.
– Identificaban el poder de la Iglesia con el poder del Estado. Eran de un acentuado catolicismo.
– Se inclinaban por la ampliación y el ejercicio de libertades.
– Estaban por la restricción de libertades para el pueblo.
(Ver bibliografía referida por el autor mas abajo)
Así es que, el decreto presidencial, debería revisar a que se refiere con “embates liberales”, porque dejaría claro que los supuestos “defensores del ideario nacional y popular” eran… CONSERVADORES!
Para finalizar, no sabemos de dónde saca la idea de que han sido “olvidados” por la historia.
Al contrario!
Los que somos estudiosos de nuestro pasado, sin siquiera ser historiadores, tenemos bien presente algunos hechos históricos que, indulgentemente, han sido relegados en un rincón de la tradición para no ofender innecesariamente a los hombres que, en definitiva, con errores y aciertos , hicieron un gran esfuerzo por hacer grande a la República Argentina.
Si aun así se desea “revisar” todos los rincones de nuestra historia, los ignorantes se verán sorprendidos cuando descubran, antes que revisen, algunos puntos sombríos de los “mayores exponentes del ideario nacional, popular, federalista e iberoamericano”, como:
Dorrego combatió al caudillo federal Artigas, López combatió contra Dorrego, López combatió contra Pancho Ramírez, Pancho Ramírez contra Artigas, Bustos contra Pancho Ramírez, Bustos contra López, Bustos y López contra Pancho Ramírez, Alvear contra Artigas, Alvear, López, Carreras, Ramírez contra Rondeau, Alvear contra Soler, López, Carrera, y Alvear contra Soler, Dorrego contra Carrera y Alvear…
Como vemos, una verdadera “guerra entre caudillos”.
A “revisar”:
Dorrego: su insolencia e indisciplina fue motivo de duras sanciones por parte de Belgrano y San Martín, perjudicando gravemente al ejército en las batallas de Vilcapugio y Ayohuma…
La Guerra contra el Imperio del Brasil (1825-1827)
Ninguno de los “defensores del ideario nacional y popular”, estuvieron cuando la patria los necesitó, defendiendo a la nación y a una de sus más importantes provincias, que había sido invadida en 1816, conquistada e incorporada al imperio del Brasil con el nombre deProvincia Cisplatina: Uruguay (1821).
Sin embargo todos ellos ya eran hombres mayores, “de armas llevar”:
·         López (41), eternizado en la Gobernación de Santa Fe,
·         Rosas (34), administrando sus estancias en Buenos Aires,
·         Quiroga (39), jefe en La Rioja,
·         Bustos (48), gobernador de Córdoba con todo el Ejército del Norte a sus órdenes…
·         Dorrego (40), dedicado al negocio de la minería, donde conoce casualmente a Bolívar, y luego haciendo política contra el unitario Rivadavia.
·         El Chacho Peñaloza (29), peleando contra La Madrid a las órdenes de Quiroga
·         La Madrid (32), peleando contra Quiroga
¿Dónde estaban los caudillos provinciales, cuando fue necesario defender a una provincia federal ante el ataque de un imperio?
¿Qué “reconocimiento adecuado” consideraría para ellos la “historia no oficial” ?
¿Qué hicieron por “defender el ideario nacional, popular, federalista e iberoamericano”?
Guerra por la Independencia:
Ninguno, excepto Dorrego y Lamadrid, pelearon en ninguna batalla por la guerra de nuestra independencia, sin embargo que tenían edad y profesión para hacerlo.
Cómo? Si: Ni López, ni Rosas, ni Quiroga, ni Bustos, ni el Chacho, estuvieron en NINGUNA batalla de las que se libraron entre 1810 y 1824 por la emancipación americana.
¡Y vaya que tuvieron oportunidades para hacerlo!
Las Provincias Unidas peleaban en tres frentes simultáneos: Occidental (Chile), Oriental (Uruguay) y Norte (Alto Perú).
Batallas y Combates en 1810: Combate de Cotagaita, Batalla de Suipacha, Batalla de Aroma, Combate de Campichuelo.
1811: Combate de Maracaná, Batalla de Paraguarí, Combate de San Nicolás, Batalla de Tacuarí, Combate de Soriano, Combate de Huaqui, Combate de San José, Combate de Chiquiriya, Combate de Yuraicoragua, Batalla de las Piedras, Combate del Cordón, Batalla de Huaqui, Asalto de la Isla de las Ratas, Ataque a Corrientes, Batalla de Amiraya (o de Sipe Sipe), Combate de Sansana.
1812: Combate de Nazareno, Combate del Rincón, Combate de Pocona (o de Quehuiñal), Combate del río Paraná, Combate de Cobos, Combate de las Piedras, Batalla de Tucumán, Segundo combate de las Piedras, Ataque a Jujuy, Saqueo de San Nicolás de los Arroyos, Combate de Miguelete, Combate del Cordón, Ataque al Saladero de Santa Lucía, Batalla del Cerrito.
1813: Combate de arroyo El Bellaco, Combate de San Lorenzo, 1° Combate del Paranacito, Combate de Pequereque, Toma de Martín García, Batalla de Salta, Combate de Ancacato, Batalla de Vilcapugio, Sorpresa de Tambo Nuevo, Batalla de Ayohuma.
1814: Combate naval de Hornos, 2° Combate del Paranacito, Combate de San Pedro, Batalla de Cucha Cucha, Combate de Tarvita, Toma de Martín García, Combate de San Bernardo, Batalla de Membrillar, Combate de Sauce Redondo (o de Guachipas), Combate de Arroyo de la China, Combate del Juncal de Velarde, Combate de las Horcas, Combate naval del Buceo, Batalla de La Florida, Combate de Postrer Valle, Combate de Pilaya, Combate de Sumaipata, Combate de Barrios…
1815: Combate de Puna, Combate de Presto, Combate de Santa Helena, Combate de El Tejar, Combate de Pactaya, Combate de Puesto del Marqués, Batalla de Santa Bárbara, Batalla de Venta y Media, Batalla de Viluma (o de Sipe Sipe)…
1816: Combate de Salo, Combate naval del Callao, Combate de Culpina, Combate de Uturango, Combate de Cinti, Ataque a Punta de Piedras, Combate naval de Guayaquil, Combate de San Juan, Combate de Mojo, Combate de Cololó, Combate de la Laguna, Combate del Villar, Sorpresa de Juncalillo, Combate de Tarabuco, Combate de Aucapuñima, Combate de Arpajo, Combate de Chuquisaca, Ataque a Chuquisaca, Combate de la Laguna, Combate del Villar, Combate de Colpayo (o de Abra Pampa), Combate de Santa Victoria, Combate de Tarija, Sorpresa de Yavi, Combate de Cachimayo, Batalla de El Pari…
1817: Combate de Cumpeo, Combate de San Pedrito, Combate de Río Negro, Combate de Picheuta, Combate de Potrerillos, Combate de Achupallas, Combate de Guardia Vieja, Combate de la Vega de Cumpeo, Combate de Las Coimas (o de Putaendo), Combate de Barraza, Batalla de Chacabuco, Combate de Salala, Combate de Huasco, Combate de Humahuaca, Combate de Severino, Combate de Jujuy, Combate de Vangue, Combate de La Laguna, Combate de Garzas, Combate de Palpalá, Batalla de Curapaligüe, Batalla de La Tablada de Tolomosa, Combate del Bañado, Batalla del Cerro Gavilán, Combate de Nacimiento, Combate de los Altos de Quintana, Combate de Cachimayo, Asalto de Chuquisaca, Combate de Yamparáez, Combate de Sopachuy, Combate de Padcaya, Combate de Manzano, Combate de Tubul, Asalto de Talcahuano…
1818: Combate del Río de Reyes, Combate de Hornillos, Combate de Casabindo, Combate de Acoyte, Combate de Quechereguas, Combate de Talca, Sorpresa de Cancha Rayada, Combate de Requinoa, Batalla de Maipú, Combate de Realejo, Combate de Puerto de Santa Cruz, Combate Naval de Valparaíso, Combate de Itaú, Combate de las Salinas, Batalla de Carampangue, Combate de Parral, Combate de Quirihue, Combate de Chillán, Combate Naval de Talcahuano
1819: Batalla de Biobío, Combate de Huacalera
1820: Combate de Chamical, Combate de Palpa, Combate de Nazca, Combate de Acarí, Combate de Cangallo, Combate de Mayoc, Combate de Torre Blanca, Combate de Jauja, Combate de Tarma, Combate de Chancay, Batalla de Cerro de Pasco, Combate de Huancayo
1821: Día Grande de Jujuy, Batalla de Mirave, Combate de Moquegua, Sorpresa de Salta, Asalto del Callao
1822: Batalla de Macacona, Combate de Riobamba, Batalla de Pichincha
1823: Batalla de Torata, Batalla de Moquegua, Batalla de Zepita, Toma de Arequipa
1824: Batalla de Corpahuaico, Batalla de Ayacucho
Bien les habría hecho a los “defensores del ideario nacional” considerar la máxima delGral. José de San Martin:
“Cuando la patria está en peligro, todo está permitido, excepto, no defenderla”
 Campañas de Extermino contra los “Pueblos Originarios”:
Sería muy bueno que el instituto revisionista estudiara las campañas de exterminio que el caudillo Estanislao López, “exponente del ideario nacional”, llevó a cabo contra los pueblos nativos del Chaco y los Ranqueles.
Y también correr el velo sobre el asesinato de Facundo Quiroga, del cual siempre López y Rosas fueron sospechados.
San Martín renuncia en Guayaquil… Güemes muere defendiendo el Norte Argentino:
En 1820 el gobierno central ordena al ejército del norte bajar a reprimir a los caudillos.
El ejército, encabezado por Bustos, se subleva en Arequito, para no mezclarse en guerras civiles y volver a la guerra con gloria de la defensa contra los realistas en el norte.
Simultáneamente se subleva por el mismo motivo el Ejército de Los Andes.
Este, continúa su campaña y da la libertad al Perú.
Aquél, en manos de Bustos, se estaciona en Córdoba donde Busto es elegido Gobernador, 2 meses después de la sublevación.
Debiéramos “revisar” si hubiera sido necesaria la renuncia de San Martín, en Guayaquil, ante la presión de Bolívar, viéndose sin apoyo de tropas desde Argentina, como le solicitaba desesperadamente a Bustos…
Debiéramos “revisar” si hubiera sido necesaria la terrible muerte de Güemes, defendiendo solo con sus Gauchos la frontera norte, si el Ejército sublevado bajo el mando de Bustos, hubiera cumplido con el objetivo de la sublevación de volver a la lucha contra los Realistas…
También revisar si todo esto no coadyuvó a que se perdieran las provincias del norte: San Pedro, La Paz, Cochabamba, Chiquitos, Oruro, Potosí, Charcas, Tarija…
“no han recibido el reconocimiento adecuado”
“defendieron el ideario nacional y popular ante el embate liberal y extranjerizante”
“los mayores exponentes del ideario nacional, popular, federalista e iberoamericano”
Publicado por Roberto Elaskar Sin comentarios: 
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